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Este post es una actualización del publicado anteriormente en el día 27 de noviembre de 2014.

Cuando se decide construir o rehabilitar una estructura de madera, no pocas veces la gente no analiza en profundidad qué madera elegir: si una madera maciza (MME, madera maciza escuadrada) o una madera laminada (MLE, madera laminada encolada, aunque aquí podemos englobar las diversas maderas reconstituidas –engineered wood-, tales como la madera microlaminada, la madera contralaminada, etc).

A continuación, se exponen las ventajas de cada material:

  • Ventajas de la madera maciza:
  • La MME es estéticamente mejor porque muestra toda la belleza de la madera: la dirección de las fibras, los nudos, el duramen, diferentes tonos, etc.
  • En restauraciones es obligada la MME.
  • Es más barata que la MLE, si hablamos de clases bajas o sin certificar.
  • La MME es un recurso nacional disponible.
  • Para usos en exteriores, clases de uso 3 y 4, hay disponibilidad de maderas como el pino silvestre tratado en profundidad.
Madera aserrada estructural

Madera maciza escuadrada (MME)

Ventajas de la madera laminada:

  • La MLE ofrece barras de cualquier longitud, hasta 24 m, mientras que con la MME está limitada a longitudes habituales de 5,4; 6; 7 u 8 m de longitud.
  • La MLE es más estable dimensionalmente.
  • La MLE es muy resistente con un bajo peso propio.
  • Gran versatilidad con la MLE a la hora de diseñar una estructura en cuanto a las escuadrías.
  • La MLE está certificada en cuanto a clase de resistencia y procedencia. La MLE favorece la construcción sostenible ya que se aprovecha más la madera de un árbol al usar tablas más pequeñas. En MME, para sacar una viga de 200 x 200 mm se consume un árbol, y los costeros que quedasen podrían no ser aprovechables. En MLE, para obtener la misma viga, aunque se consumen varios árboles, se aprovechan las piezas más pequeñas para fabricar vigas de secciones más pequeñas y, por ende, se optimizan más todos esos árboles.
  • Homogeneidad de todas las piezas de una estructura en cuanto a la clase de resistencia y humedad.

 

Madera laminada encolada de abeto

Madera laminada encolada (MLE) de abeto.

Inconvenientes de la madera maciza:

  • En la MME, cuanto más grande es la sección, más grandes son las fendas. Puede que en un suministro de madera maciza, ésta esté verde o con un contenido de humedad mayor que la del equilibrio higroscópico de la obra, con la consiguiente aparición de fendas de secado. En cambio, con la MLE se suministra con un contenido de humedad del 9 al 13%. Aparecerán fendas, pero mucho menores.
  • En MME, la hay con o sin certificaciones, y lo habitual es sin certificaciones. La MME certificada es más cara porque es más costoso seleccionar la madera maciza. Al final, el coste de la MME es superior al de la MLE, y los plazos de entrega pueden ser superiores. En cambio, con la MME por la poca variedad en el mercado, nos obliga a consumir más madera. Si en un forjado, el cálculo exige una sección de 120 x 200 mm, la tendremos en MLE, pero en MME nos iremos a 140 x 200 mm, no hay 120 x 200 mm.
  • Falta de homogeneidad de las piezas de una estructura de madera en cuanto a clase de resistencia, humedad y procedencia. Las escuadrías más grandes, con frecuencia, están más verdes.
  • Como es habitual que se curven las piezas de madera maciza al estar almacenadas mucho tiempo, al mecanizarlas con una máquina robot (CNC) se pierde precisión en los ensambles, es decir, un cajeado puede tener más profundidad de la programada si la pieza está curvada hacia la dirección donde la herramienta inicia el mecanizado.
  • A veces, hay que minimizar los defectos que presente una pieza de madera maciza. Por ejemplo, si hay nudos grandes, gemas, etc. en las dos aristas de un lado menor de la sección rectangular, aquéllas tienen que estar en la parte superior de la viga, en la zona de compresión y no en la de tracción, en la parte inferior, más crítica. Todo esto lleva a que hay que ser un profesional experimentado para diseñar y mecanizar estructuras de madera maciza.

 

Inconvenientes de la madera laminada:

  • Puede no gustar estéticamente porque se ven las láminas (grueso de 33 a 45 mm).
  • Su procedencia extranjera, siendo habitual que su origen sea Alemania, Austria, Finlandia o Francia, afectando a nuestra balanza de pagos nacional. Esto empieza a ser relativo gracias a las investigaciones que se hacen en España. Por ejemplo, el proyecto Woodtech con la MLE de pino carrasco (pinus halepensis). O el uso del pino radiata (pinus radiata D. Don) en el País Vasco, como MLE o madera contralaminada (CLT).
  • Si se piensa en la MLE más habitual en el mercado: la MLE de abeto (picea abies), sólo se puede usar para las clases de uso 1 (sólo interiores) y 2 (exterior pero bajo cubierto, con ciertas condiciones), ya que el abeto no es impregnable. Para las clases de uso 3 (al exterior y sin contacto con el suelo) y 4 (al exterior y en contacto con el suelo), hay que emplear MLE de pino o de abeto Douglas (pino Oregón), que se pueden tratar en profundidad en autoclaves.

 

 

Esto es una continuación de un post anterior “Entarimados y revestimientos al exterior: ¿las maderas más ecológicas?”.

No hace falta buscar fuera de nuestro país si queremos una madera para una estructura.

¿Qué tenemos en España? A continuación, se listan las especies de madera que tenemos en España:

  • El castaño, procedente de bosques del norte de España (Asturias y Galicia). Es una madera calificada como clase 2 de durabilidad biológica según la norma UNE EN 350-2.

La asturiana Sierolam comercializa madera laminada (MLE) encolada de castaño.

En Galicia, Asturias y León (en El Bierzo) se encuentran bastantes serrerías que suministran esta madera.

 

  • El roble, procedente de bosques de la vertiente atlántica de España. Es una madera calificada como clase 2 de durabilidad biológica según la norma UNE EN 350-2.

La burgalesa Maderas García Varona comercializa madera maciza de roble para estructuras.

La alavesa Elaborados y Fabricados Gámiz suministra madera laminada encolada de roble, siendo el primer fabricante mundial en la obtención del marcado CE.

 

  • El eucalipto blanco (Eucaliptus globulus Labill), que se cultiva en Galicia. Tiene una clasificación de resistencia de D40. La peculiaridad es que la durabilidad natural de la madera empleada frente al ataque de Hongos de Pudrición es de 5 (muy durable) y de Termitas es de 3 (medianamente durable), según normas EN 117 EN 113 y EN 350.

La empresa gallega Laminados Villapol comercializa madera laminada encolada de eucalipto.

 

  • El pino radiata o pino insignis, que se cultiva en el País Vasco, El Bierzo (León), etc.

La empresa vasca Egoin suministra paneles de madera contralaminada (MCL, o CLT) y MLE con esta madera. También suministra vigas DUO (2 láminas de canto) y TRIO (3 láminas de canto), y KVH (vigas ensambladas longitudinalmente mediante finger joint).

 

  • El abeto de los Pirineos.

La catalana Fustes Sebastiá suministra paneles de madera contralaminada (MCL, o CLT) de abeto.

También suministra madera maciza para estructuras de pino y abeto del Pirineo español-francés.

 

  • El pino silvestre (pinus sylvestris), es la especie de madera más común en España para estructuras. En España se encuentran en la Cordillera Ibérica y Central, Pirineos, Castilla-León, Valencia, Aragón y Cataluña.

Se suministra habitualmente como madera maciza.

Más información en Marca de Garantía Pino Soria Burgos, y en almacenes de madera.

Como madera laminada encolada es una madera interesante en cuanto es interesante para proyectos donde se requiera un tratamiento en profundidad para las clases de uso 3.2 y 4.

En España hay muy contadas empresas (con la crisis desaparecieron algunas) que fabriquen y suministren madera laminada encolada de pino silvestre, entre ellas: la andaluza Laminur (marca comercial de Maderas Menur).

 

  • La sabina, juniperus thurifera L., es el árbol simbólico de Castilla. Se extiende entre las provincias de Guadalajara, Soria y Zaragoza. Su madera es imputrescible. Destaca su duramen rojizo.

El problema es que, por su origen, es una madera escasa y de relativamente pequeñas escuadrías y longitudes.

La soriana Sabinasoria suministra vigas y tablas de sabina.

 

  • El pino laricio, es la conífera más resistente de Europa.

La empresa pública Maderas Cuenca suministra esta madera.

 

  • Y, por último, aunque ya no es comercial, el pino canario, pinus canariensis, es una conífera endémica de las Islas Canarias. Con duramen y albura claramente diferenciados. La albura es muy parecida a la de los pinos euromediterráneos. Sin embrago, el duramen (tea), de color uniforme fuertemente acaramelado y translúcida al despiece, es una madera muy singular por su alta densidad (se hunde en agua) debida a su altísimo contenido en extractivos, sobre todo resinas y polifenoles. Esta impregnación confiere a la tea una gran durabilidad. Como el pino canario está considerado como un elemento a preservar del patrimonio de las islas, su aprovechamiento maderero es muy limitado y sólo se emplea, esporádicamente, la madera          procedente de las claras en repoblaciones.

 

Para finalizar, y puesto que se utilizan maderas cultivadas en España, como el chopo, eucalipto, etc., un sistema constructivo interesante es el Garnica Brick, de Garnica Plywood. Es un SIP, Structural Insulated Panel, que aúna la función estructural y el aislamiento en un mismo panel, permitiendo: edificaciones de hasta 3 alturas sin pilares, envolvente continua sin puentes térmicos, ahorro de material y rapidez en el montaje.

 

Insistamos en elegir las maderas nacionales (y se mejora la balanza de pagos por cuenta corriente de España).

 

Cuando se decide construir o rehabilitar una estructura de madera, no pocas veces la gente no analiza en profundidad qué madera elegir: si una madera maciza (MME, madera maciza escuadrada, o MAE, madera aserrada estructural) o una madera laminada (MLE, madera laminada encolada, aunque aquí podemos englobar las diversas maderas de ingeniería –engineered wood-, tales como la madera microlaminada, la madera contralaminada, etc).

 

A continuación, se exponen las ventajas de cada material:

 

  • Ventajas de la madera maciza:

 

  • La MME es estéticamente mejor porque muestra toda la belleza de la madera: la dirección de las fibras, los nudos, el duramen, diferentes tonos, etc.
  • En restauraciones es obligada la MME.
  • Es más barata que la MLE, si hablamos de clases bajas o sin certificar.
  • La MME es un recurso nacional disponible.
  • Para usos en exteriores, clases de uso 3 y 4, hay disponibilidad de maderas como el pino silvestre tratado en profundidad.

 

Madera aserrada estructural

Madera maciza escuadrada

 

  • Ventajas de la madera laminada:

 

  • La MLE ofrece barras de cualquier longitud, hasta 24 m, mientras que con la MME está limitada a longitudes habituales de 5,4; 6; 7 u 8 m de longitud.
  • La MLE es más estable dimensionalmente.
  • La MLE es muy resistente con un bajo peso propio.
  • Gran versatilidad con la MLE a la hora de diseñar una estructura en cuanto a las escuadrías.
  • La MLE está certificada en cuanto a clase de resistencia y procedencia. La MLE favorece la construcción sostenible ya que se aprovecha más la madera de un árbol al usar tablas más pequeñas. En MME, para sacar una viga de 200 x 200 mm se consume un árbol, y los costeros que quedasen podrían no ser aprovechables. En MLE, para obtener la misma viga, aunque se consumen varios árboles, se aprovechan las piezas más pequeñas para fabricar vigas de secciones más pequeñas y, por ende, se optimizan más todos esos árboles.
Madera laminada encolada de abeto

Madera laminada encolada de abeto

Ahora, los inconvenientes de estos materiales:

 

  • Inconvenientes de la madera maciza:
  • En la MME, cuanto más grande es la sección, más grandes son las fendas. Puede que en un suministro de madera maciza, ésta esté verde o con un contenido de humedad mayor que la del equilibrio higroscópico de la obra, con la consiguiente aparición de fendas de secado. En cambio, con la MLE se suministra con un contenido de humedad del 9 al 13%. Aparecerán fendas, pero mucho menores.
  • En MME, la hay con o sin certificaciones, y lo habitual es sin certificaciones. La MME certificada es más cara porque es más costoso seleccionar la madera maciza. Al final, el coste de la MME es superior al de la MLE, y los plazos de entrega pueden ser superiores. En cambio, con la MME por la poca variedad en el mercado, nos obliga a consumir más madera. Si en un forjado, el cálculo exige una sección de 120 x 200 mm, la tendremos en MLE, pero en MME nos iremos a 140 x 200 mm, no hay 120 x 200 mm.

 

  • Inconvenientes de la madera laminada:
  • Puede no gustar estéticamente porque se ven las láminas (grueso de 33 a 45 mm).
  • Su procedencia extranjera, siendo habitual que su origen sea Alemania, Austria, Finlandia o Francia, afectando a nuestra balanza de pagos nacional. Esto empieza a ser relativo gracias a las investigaciones que se hacen en España. Por ejemplo, el proyecto Woodtech con la MLE de pino carrasco (pinus halepensis). O el uso del pino radiata (pinus radiata D. Don) en el País Vasco, como MLE o madera contralaminada (CLT).
  • Si se piensa en la MLE más habitual en el mercado: la MLE de abeto (picea abies), sólo se puede usar para las clases de uso 1 (sólo interiores) y 2 (exterior pero bajo cubierto, con ciertas condiciones), ya que el abeto no es impregnable. Para las clases de uso 3 (al exterior y sin contacto con el suelo) y 4 (al exterior y en contacto con el suelo), hay que emplear MLE de pino o de abeto Douglas (pino Oregón), que se pueden tratar en profundidad en autoclaves.

 

 

©Madera Estructural

Los pros y los contras del uso de diferentes tipos de madera para construir su tarima.

Las opciones, en el rango desde la madera tratada a presión en autoclave hasta las maderas duras tropicales de primera calidad como ipe, y las técnicas de construcción, mantenimiento y los gastos iniciales varían mucho entre cada material. Aquí, los profesionales dan sus consejos sobre cómo elegir el tipo correcto de madera para su proyecto.

Opciones de madera para las tarimas al exterior

Tratada a presión en autoclave

En los EE.UU las opciones para la madera tratada a presión varían de una región a otra, y la calidad también varía. Se utiliza el pino amarillo del sur tratado a presión de primera calidad y con muy pocos nudos. Hay un fabricante que lo utiliza tratado a presión que, luego, es secado al horno después del tratamiento (KDAT). Esto reduce la hinchazón y la contracción y lo convierte en un producto más consistente.

La madera de pino silvestre tratado a presión en autoclave con sales hidrosolubles es la madera menos costosa que usted puede utilizar para la construcción de una tarima al exterior. Sin embargo, también es uno de los materiales que necesitan más mantenimiento. Para el cuidado de una tarima tratada a presión, se recomienda una limpieza, lijando ligeramente, y un teñido o sellado de la tarima cada uno o dos años. Una tarima tratada a presión tendrá una duración de 10 a 15 años si se trata bien.

 

Tarima de madera tratada en autoclave

Tarima de madera tratada en autoclave

 

Ipe

El ipe es la opción más cara disponible para tarimas, costando más de los tipos de madera composite y otros tipos de madera. Es de aspecto exótico, tiene un color cálido y un grano único. Se puede decir que es una tarima de gama alta. Además de una buena apariencia, la principal ventaja del ipe es que puede durar de 30 a 50 años. No sólo es resistente a las condiciones de la costa, pero también tolera el hielo y la nieve con facilidad.

La desventaja de utilizar el ipe es que con el fin de conservar la riqueza del color marrón, se necesita aceitar la madera cada uno o dos años, con un aceite que tenga inhibidores de rayos ultravioleta. Por supuesto, si te gusta que el ipe se agrise, no se requiere ningún tipo de mantenimiento. El aceitado no es necesario para la longevidad, es sólo para conservar el color.

El ipe es más difícil de instalar que los composite más blandos y otros tipos de madera. Se necesita tener su madera pre-taladrada, utilice hojas de sierra con diente de widia para cortar, y seleccione tornillos y elementos de fijación de acero inoxidable, ya que los metales más baratos pueden oxidar y manchar las maderas duras tropicales. El enorme peso de la madera también aumenta el tiempo en que se tarda en instalar. Dicho esto, una vez que tenga una tarima de ipe, usted no tendrá que pensar mucho acerca de la reparación o el reemplazo, ya que es resistente a los arañazos, la putrefacción y las deformaciones.

 

Tarima de ipe

Tarima de ipe

 

Otras maderas duras tropicales

Mientras que el ipe es la madera dura tropical más conocida, no es la única que está en juego. Otras variedades de maderas duras tropicales pueden obtener los mismos resultados pero con un precio más bajo, debido a que son menos conocidos y, por lo tanto, tienen menos demanda. Configurando, así, la gama media de las tarimas de madera natural.

• El cumaru es similar al ipe en cuanto se trata de una opción duradera con un color rico, un poco más rojizo que el color marrón oscuro del ipe aceitado.

• La garapa es un color amarillo dorado y tendrá una duración de 25 años o más.

• La massaranduba tiene el color rojo intenso que se espera de una secuoya brasileña, y tendrá una duración de más de 20 años.

 

 

Madera o composite?

Si usted tiene un presupuesto bajo, es probable que opte por una opción de bajo costo como la madera tratada en autoclave a presión. Sin embargo, si hay suficiente espacio en el presupuesto para seleccionar el material de su elección, usted puede encontrarse luchando para decidir entre un composite revestido o una madera dura tropical. Estos son algunos puntos a considerar cuando se comparan estos productos.

El coste de los materiales – Las tablas de tarima de ipe son un poco más baratas que las tablas de composite revestidas.

Facilidad de instalación – Las maderas tropicales requieren más tiempo y esfuerzo en su de instalación debido a que los materiales son más pesados ​​y requieren herramientas especiales para el corte y el taladrado. Además, un pequeño porcentaje de la población va a tener una reacción alérgica al serrín al cortar las tablas de la tarima (esto no es un problema en una tarima instalada). El composite, por su parte, es un material ligero que es fácil de trabajar, y los fabricantes tienen una gran variedad de accesorios, como los conectores ocultos, focos de luz, y las barandillas que son del mismo material que la tarima.

El mantenimiento continuo – Mientras que un ipe agrisado no requiere un mantenimiento continuo para funcionar bien, la mayoría de la gente prefiere el color de una madera dura tropical aceitada, y esto lleva su mantenimiento anual. El composite revestido no requiere mantenimiento más allá de lavados ocasionales.

Durabilidad – El ipe puede durar de 30 a 50 años, mientras que las maderas duras tropicales alternativas pueden durar de 20 a 50 años. Muchos de los productos composites están garantizados contra la decoloración y otros problemas durante 25 años. Sin embargo, algunos de los productos son bastante nuevos así que es difícil decir cómo su rendimiento a largo plazo se compara con una madera dura tropical.

Diseño – Los contratistas unánimemente dijeron que no había ninguna diferencia en lo que podían hacer en diseño tanto con la madera natural como el composite. Si desea curvas, formas poligonales, etc., todas esas características de diseño pueden alcanzarse utilizando cualquier material.

Estética – A mucha gente le gusta el brillo de un ipe aceitado, o el look del gris industrial del ipe erosionado por el clima. Sin embargo, hay muchos estilos de composite revestidos que se parecen a una madera dura tropical. Algunos contratistas notan que, a la luz del sol, el composite revestido tiene un brillo propio de los plásticos. Otros prefieren el aspecto del composite, especialmente teniendo en cuenta los requisitos de mantenimiento para mantener la riqueza del color marrón del ipe. Con una tarima de composite, uno puede volver en tres años y se ve casi idéntico. Con la madera natural, mucho depende del mantenimiento.

Sostenibilidad – Toda la madera de ipe se planta bajo la orientación de las autoridades brasileñas, pero si desea más tranquilidad mental, usted puede comprar madera certificada por el Forest Stewardship Council (FSC). Cuesta un poco más comprar la madera que está certificada de plantaciones sostenibles, pero es una gran opción para los proyectos en los que la sostenibilidad es la clave. La madera composite también puede ser una buena opción ya que contiene materiales reciclados. Sin embargo, no hay actualmente ninguna manera de reciclar la madera composite una vez que haya acabado su vida útil.