Archivos para las entradas con etiqueta: Estructuras de madera al exterior

Una guía práctica publicada por la asociación interprofesional para la promoción de la madera de la región francesa del País del Loira, Francia, con el concurso de Idéobois y la plataforma regional de innovación Bois HD.

Permitirá entender mejor el uso de la madera en fachadas, estructuras y diseño exterior.

La durabilidad y el envejecimiento de la madera al exterior son, de hecho, parte de las principales preocupaciones de los profesionales en el sector de la construcción en madera.

Así, el libro presenta el estado actual de los conocimientos sobre este tema y los muchos logros de la experiencia de numerosas realizaciones en el País del Loira.

 

Referencia bibliográfica:

VV.AA, Le bois, ex extérieur. Conception, durabilité, aspect, maintenance, Atlanbois, Francia, 2015, 120 p.

 

En:

http://www.atlanbois.com/actus/guide-precobois-derniere-partution-le-bois-en-exterieur/

http://www.kiosque21.com/construction-bois/2765-guide-le-bois-en-exterieur.html

 

Extracto:

http://www.atlanbois.com/wp-content/uploads/2016/09/extrait_guide_boisexterieur.pdf

Le bois en exterieur

Es triste contemplar una pérgola de madera de un parque público deteriorada por la intemperie cuando, hace menos de 8 años, ya que recuerdas cómo quedó después de su montaje.

Deterioro de una pérgola de madera tratada de pino

Deterioro de una pérgola de madera tratada de pino

Para evitarlo, sólo hay que seguir unas reglas de diseño que faciliten el secado y la evacuación del agua.

Lo primero, no debe permitirse el uso de la madera laminada de abeto en las estructuras al exterior. El abeto sólo se usa para las clases de uso 1 (interior sin humedad) o 2 (interior con humedad) porque, como no es impregnable, no se puede tratar para usos exteriores.

Pérgola de abeto deteriorada

Pérgola de abeto laminado deteriorada

Estas reglas permiten utilizar maderas que cumpla con la clase de uso 3.1[1] como el roble, el castaño, el alerce, el abeto Douglas o el eucalipto laminado. O sea, maderas que son de origen español o europeo. Así se evita el uso de maderas tratadas o modificadas que son más adecuadas para la clase de uso 4[2].

  • Donde más evidente se nota el deterioro es en las piezas horizontales, en su cara superior.

Una solución sería que, a los pares, vigas y otras piezas horizontales, se le mecaniza un “cerrillo” para que, a modo de un tejado a dos aguas, se escurra el agua. Claro, esto obliga a mecanizar             unos asientos. Compensa hacerlo con las actuales máquinas de CN.

Cerrillos mecanizados en pares y vigas

Cerrillos mecanizados en pares y vigas

  • Ninguna pieza de madera debe tener una testa a la intemperie. Tienen que estar protegidas con chapas prelacadas de aluminio, zinc o cobre.
Testas de pilares protegidas con caperuzas metáilcas

Testas de pilares protegidas con caperuzas metálicas

  • No deben permitirse en ensamble de viguetas o cabios a una viga mediante herrajes de cuelgue (y con chapa de apoyo) ya que el agua puede estancarse:
No se deben permitir estos herrajes con chapas de apoyo.

No se deben permitir estos herrajes con chapas de apoyo.

  • Si la estructura se une a una pared, hay que evitar colocar una carrera (o pieza de madera anclada a la pared) ya que podrían deteriorarse la cara superior y trasera por la acumulación de humedad. Lo mejor es colocar unos herrajes que permitan el anclaje de los pares o vigas a la pared. Con un hueco entre testa y pared.
No se deben permitir piezas adosadas a las paredes

No se deben permitir piezas adosadas a las paredes

Correcta conexión viga-pared

Correcta conexión viga-pared

  • No deben permitirse los cajeados mecanizados en la madera de una pieza, para ensamblar con otras piezas, expuestos a la intemperie ya que el agua se estanca.Sobre todo las medias maderas entre dos piezas, ya que se acumula la humedad.
No se deben permitir estas medias maderas a la intemperie.

No se deben permitir estas medias maderas a la intemperie.

 

  • Pies de pilar

Un asunto complejo son los pies de pilar. El diseño más adecuado es aquel que permita el escurrimiento del agua hacia el suelo, sin estancarse. Entonces, son los herrajes que, galvanizados en caliente o en acero inoxidable, con un diseño estudiado permite que el agua encuentre huecos y salidas por donde escurrirse.

Correcto diseño de un pie de pilar.

Correcto diseño de un pie de pilar.

Pero la madera tiene que estar, como mínimo, a 30 cm por encima del suelo para evitar que las salpicaduras de la lluvia mojen la madera del extremo del pilar. Es un error que estén a menos distancia e incluso en contacto con un pavimento de madera, etc. Con el tiempo, la madera del extremo del pilar se agrisa más rápidamente de lo normal, se fenda y se deteriora. Es más, si hay un pavimento de piedra, baldosas cerámicas, etc. la altura aún sería superior, unos 50 cm, porque sorprende la altura que alcanza las gotas de las salpicaduras de la lluvia.

Posible deterioro de los pies de estos pilares.

Posible deterioro de los pies de estos pilares.

Deterioro de un pie de pilar.

Deterioro de un pie de pilar.

Incluso con la colocación habitual de pilares sobre basas de piedra u hormigón, siempre hay un deterioro en la madera de testa si están en contacto la madera y la basa (el agua entra por las juntas y, por capilaridad, remonta en la madera). Entonces, la mejor solución es por diseño. Dejar un espacio entre la testa de la madera y la basa de 2 cm, como mínimo. El pilar tiene que ensamblarse con la basa con una barra de M20, mínimo, de acero inoxidable, o con un herraje con chapas o barra roscada de acero galvanizado o inoxidable como alma.

Pies de pilar con herraje embutido.

Pies de pilar con herraje embutido.

También es válido un diseño en el que se ha mecanizado un cajeado en la testa del pilar para alojar el herraje:

Cajeados en las testas para alojar los herrajes.

Cajeados en las testas para alojar los herrajes.

No son recomendables los herrajes tipo cazoleta, de sección cuadrada o redonda, ya que el agua se estanca entre las chapas y la madera.

No se deben permitir los herrajes de cazoleta.

No se deben permitir los herrajes de cazoleta.

  • Ensambles

En las piezas horizontales no hay que mecanizar ensambles de empalmes longitudinales. Con el tiempo, las juntas se abren creando huecos donde se infiltra el agua (y, también, los agujeros de los taladros o cabezas de tornillos o tirafondos) y comprometiendo, por tanto, la resistencia del empalme por pudrición.

No se deben permitir los empalmes longitudinales.

No se deben permitir los empalmes longitudinales.

Lo mismo sucede con los ensambles de esquina. Son bonitos, pero dejan juntas en la cara superior de las dos piezas. Por las juntas, el agua puede llegar hasta las testas.

No se deben permitir los ensambles de esquina.

No se deben permitir los ensambles de esquina.

No se deben permitir estos ensambles de esquina.

No se deben permitir estos ensambles de esquina.

No obstante, si tiene que haber ensambles de esquina o empalmes longitudinales es mejor recubrir la cara superior de las piezas con unas albardillas de chapa prelacada de aluminio o cobre.

Correcta protección de las caras superiores de las piezas de madera.

Correcta protección de las caras superiores de las piezas de madera.

Siempre donde exista un contacto de un plano vertical de una superficie de madera con otra, de madera o metálica, hay que intercalar unas arandelas redondas de un material resistente, de 6 mm de espesor mínimo y de un diámetro relativamente grande. Así se facilita el drenaje y la ventilación.

Correcta separación entre caras de piezas de madera.

Correcta separación entre caras de piezas de madera.

  • Cerramiento

Es una buena idea colocar vidrio laminado o metacrilato o similar encima de la estructura de la pérgola si se requiere luminosidad y el protagonismo de la estructura de madera. Recomendable que los cerramientos sean desmontables, ya que éstos no impiden que la madera agrise y se quiera efectuar un mantenimiento del acabado.

Cerramiento como cubierta.

Cerramiento como cubierta.

Los porches

  • Pies de pilar.

En los porches no sería necesario observar las reglas mencionadas anteriormente si se diseña el alero con una anchura tal que cumpla con la regla de la inclinación de 60°.

Angulo de 60 grados en aleros.

Angulo de 60 grados en aleros.

Pero como es imposible, ya que resultan unos aleros muy anchos, hay que seguir las mismas reglas que con las pérgolas.

  • Los pilares.

Son unas de las piezas más expuestas a la intemperie. Si no es posible la regla de los 60°, convendría que la madera fuese de una durabilidad mayor. Como, habitualmente, la madera de las estructuras de los porches en España es de pino silvestre o abeto laminado, los pilares pueden ser de alerce. Esta madera es apta para la clase de uso 3.1 y, en cuanto a aspecto visual, se diferencia poco del pino silvestre.

  • Pares de borde.

Para proteger la cara exterior de los pares de borde, conviene que la tarima vuele unos 20 cm (ayuda también el añadido de la teja de remate de borde en L). Si por algunas circunstancias no es posible, se puede revestir dicha cara con una chapa.

Caras exteriores de los pares de borde protegidas con chapas.

Caras exteriores de los pares de borde protegidas con chapas.

  • Borde de los aleros.

Es habitual colocar unas tablas de madera de remate a modo de tapetas (fascias en inglés o bandeau en francés) de pino silvestre, sobre todo en el caso de que se haya instalado un aislamiento, para que no se vean los rastreles de madera tratada. Pero son las piezas más expuestas a la intemperie.

 

Tapetas de madera no protegidas.

Tapetas de madera no protegidas.

Con el tiempo se agrisan y se deterioran, requiriendo un mantenimiento más periódico.

Tapetas deterioradas

Tapetas deterioradas

Tenemos dos alternativas:

  • Colocar unas de una madera más durable, como alerce o iroko.
  • Colocar una chapa prelacada de aluminio o de cobre sobre la tapeta. En la parte inferior tiene que tener un goterón.
Bandeau de zinc tras el canalón.

Bandeau de zinc tras el canalón.

[1] Elementos no se encuentran en contacto con el suelo, pero están expuestos a la intemperie y el riesgo de que los elementos puedan mojarse y estar húmedos es limitado.

[2] Exterior en contacto con el suelo o agua dulce.