En el post anterior se trataron los sistemas de agrisamiento.

 

Algunas claves para conseguir un buen acabado

Antes, hay que mencionar unos breves apuntes sobre cómo conseguir una buena calidad de los acabados superficiales de los revestimientos de madera al exterior.

Se recomienda encarecidamente (si no es esencial) aplicar un tratamiento fungicida a la madera antes de aplicar un acabado. No garantizan una protección definitiva, pero reducen considerablemente el riesgo de crecimiento y desarrollo de moho. El abeto, el pino, el abeto Douglas, el alerce y el cedro rojo son maderas que necesitan ser tratadas contra hongos y mohos cuando son nuevas. De hecho, estas especies de madera tienen diferentes Clases de Uso (por ejemplo, clase 2, 3, etc.) que corresponden a su resistencia  a la descomposición, pero estas clases no significan que la madera esté protegida contra los hongos. Varios factores son responsables del desarrollo de los hongos: el período de corte de los árboles, los tiempos de secado, pero también la situación final de la madera: exposición a la humedad, difícil secado de la madera, proximidad de la vegetación (bosques), etc.

Hongos sobre abeto Douglas

Alerce no tratado

Cedro rojo del pacífico con hongos y humedades

La clave para diseñar un acabado (o recubrimiento, en inglés: coating) con un mejor rendimiento sobre la madera es considerar no sólo las características o la interfaz del recubrimiento y de la madera en sí, sino también estudiar la interacción entre los componentes individuales de la madera con los componentes del recubrimiento.

Para mejorar el aspecto y prolongar la vida útil y el uso de la carpintería de madera, se suele recubrir con pintura, barniz o tinte (stain). Estos dos últimos son a menudo los preferidos, ya que mejoran la apariencia; sin embargo, su naturaleza transparente no protege de los efectos dañinos de la luz ultravioleta tan eficientemente como las pinturas opacas. No hay en el mercado recubrimientos transparentes en el mercado que igualen el rendimiento de los recubrimientos opacos.

El desarrollo de recubrimientos transparentes más duraderos para la madera requiere el uso de tratamientos previos que pueden estabilizar dimensionalmente el sustrato de madera y fotoestabilizar la lignina, antes de la aplicación del recubrimiento, cambiar o mantener su color y también restringir la colonización microbiana de la interfaz del revestimiento de madera.

Los colores claros son preferibles para las pinturas, ya que evitan el sobrecalentamiento de la superficie, lo que supondría un mayor estrés para la madera. Con una temperatura del aire de 25° C, con el color marrón oscuro se alcanzan 55° C, y con el negro, 65° C.

Para aumentar el efecto protector, algunos productores aplican un tratamiento anti-UV o repelente al agua. En su superficie se forman gotas de agua que fluyen hacia fuera de la pieza de madera.

Los elementos de madera para revestimientos de fachadas pertenecen a la categoría “parcialmente” a “inestable” en términos de estabilidad dimensional según DIN 927-1. Cuando se exponen a la intemperie, su fijación debe permitir que la madera se contraiga y se hinche, lo que también requiere un tratamiento superficial flexible, con alta capacidad de difusión de vapor de agua, para evacuar rápidamente la humedad acumulada en la madera. De ahí, es muy recomendable una cámara de ventilación de al, menos 20 mm, de espesor.

La elección del sistema de tratamiento se realiza en función del intervalo de mantenimiento deseado. Se recomendará un saturador para una vivienda de un solo piso y de fácil acceso, mientras que para un edificio de varios pisos que requiera andamiaje, será más apropiado utilizar una pintura de recubrimiento con un bajo requerimiento de mantenimiento.

La influencia de las especies de madera y la orientación de los anillos de crecimiento en la durabilidad del revestimiento es muy importante, porque es bien sabido que un corte paralelo es propenso a agrietarse, debido a una extensa hinchazón y encogimiento, mientras que un corte radial no lo es.

Corte paralelo (flat sawn), corte radial (rift sawn), y corte por cuartos o radial (quarter sawn)

El acabado se adhiere mejor a una superficie aserrada fina que a una superficie cepillada, aunque con las pinturas modernas las diferencias son mínimas. El tratamiento de superficie se adhiere mejor a la madera recién fabricada y no expuesta; cuando las superficies de madera han estado expuestas al sol y a la lluvia, comienzan a descomponerse y pueden estar sujetas a contaminantes que afectan negativamente la adhesión del tratamiento de superficie.

El repelo debe lijarse ligeramente. Esto mejora la calidad del acabado y reduce el riesgo de decoloración debido a la suciedad y al crecimiento de moho. Las superficies de la fachada también serán más fáciles de limpiar y mantener, y más agradables al tacto.

La elección del mejor tratamiento depende de la funcionalidad deseada y del aspecto del resultado final. A veces, el sustrato a tratar puede limitar la elección del tipo de pintura.

En el caso de la madera tratada térmicamente, se requiere un recubrimiento con una mayor resistencia a los rayos UV, mientras que en el caso de los conservantes a base de Cu (cobre), como en la madera tratada en profundidad en autoclave, es beneficioso un recubrimiento con una mayor repelencia al agua.

 

Recientemente se ha terminado un proyecto europeo de investigación, Servowood, que ha estudiado el rendimiento de los acabados para la madera al exterior. Y establecer normas europeas que faciliten la predicción de la vida útil de los revestimientos de madera para exteriores.

Según investigaciones del francés FCBA han demostrado que, durante la exposición a la intemperie, se observa un aumento de la dureza de cualquier acabado (coating). Se ha demostrado una clara relación entre la alta dureza y el desarrollo de las fisuras y, por lo tanto, la vida útil. Los acabados con el mejor rendimiento tienen una baja dureza inicial con pocas variaciones durante la exposición a la intemperie. También se ha demostrado que la pigmentación del acabado contribuye a minimizar la variación de dureza durante la exposición a la intemperie y, por lo tanto, mejora la vida útil.

 

Todos estos apuntes son válidos para cualquier sistema de acabado superficial.

Los mejores recubrimientos de madera ya duran de 7 a 10 años, y se han registrado informes de hasta 28 años.

 

Ahora, se tratará sobre los saturadores.

 

Los saturadores

Saturador semitransparente – Gama Protect de Silverwood

Primero, la denominación de saturador no es habitual en España, más bien es en Francia, Suiza, etc. Aquí se emplea protector, aceite, aceite protector, …

Para restaurar el color original de la madera, la aplicación de un saturador es un complemento esencial. El saturador, normalmente, es un aceite (lino, colza, girasol, etc.) protector. En terrazas y revestimientos, este recubrimiento, en base solvente o acuosa, está diseñado para resaltar la pigmentación natural de la madera, en tonos mates. Es el acabado que mejor guarda el aspecto natural de la madera. Para un acabado mate o un efecto aceitado o húmedo, los aceites saturantes son acabados ideales, que realzan la veta de la madera.

Están en la madera y no sobre la madera. Pueden ser aplicados en todo tipo de maderas: coníferas, especialmente en las maderas blandas, frondosas o exóticas. Nutre y satura la madera en profundidad, sin crear película, impermeabilizándola, dejando visible su veta. El saturador está disponible en versiones cada vez más fáciles de aplicar: líquido, para superficies horizontales, o gel, para superficies verticales.

Existen saturadores acrílicos en fase acuosa, sobre los cuales es posible aplicar otro producto, pero no en saturadores a base de aceite.

El mantenimiento de los saturadores debe realizarse regularmente, a los 8 meses de promedio (varía según el tiempo), pero sin ninguna preparación del fondo como lijado o decapado, lo que, a medio o largo plazo, es mucho más económico. Además, no se produce ningún aumento de tono cuando se recubre un saturador tintado.

Hay saturadores en base agua que son imprimaciones muy adecuados para la madera acetilada como el Sikkens Cetol WF 771, en base agua. Para las maderas tratadas en autoclave en profundidad, el Owatrol Textrol.

Algunos saturadores (como el Rubio Monocoat Hybrid Wood Protector, en base aceite) se aplican en una sola capa y no requieren lijado antes del mantenimiento. El saturador se mantiene con una simple reaplicación. Cuando se aplica a la madera tratada para la clase de reacción al fuego C, el espesor de la capa de aceite (25 micras dependiendo de la especie) no modifica el tratamiento del fuego y el conjunto sigue siendo C.

El uso previo de un limpiador (en francés: dégrisseur, algunos son a base de ácido oxálico) no es esencial, pero al combinarlo con una imprimación antigrisamiento, el saturador ofrece una protección más duradera. Puede ser incoloro o teñido (con agentes anti-UV).

Existen saturadores a base de aceite cuya función es bloquear la subida de taninos, sobre los que se puede aplicar un aceite protector específico para la especie en cuestión.

Listo para usar, un saturador se aplica con rodillo, en la dirección de las fibras de la madera. Contar aproximadamente un litro de producto por cada 10 m2. Es inútil intentar ahogar la madera. Puede ser necesaria una segunda mano. En este caso, la aplicación debe ser “mojado sobre mojado“, como con el saturador de Blanchon. El secado es muy rápido: una superficie puede volver a ponerse en servicio 4 horas después de usar el Owatrol Aquadeck, en base agua, en una sola capa, por ejemplo. La frecuencia de mantenimiento ha aumentado con el paso de los años porque si el producto desaparece en la superficie, sigue actuando en profundidad.