Un proceso de barnizado para estructuras de madera laminada de abeto o pino silvestre adecuado para la clase de uso 1 y 2.

Como es común ver obras con algunas de las piezas de madera todavía con el plástico de la fábrica de laminado, eso delata que no han sido tratadas en el taller.

Pensamos que, en cuanto tengamos la estructura montada, barnizaremos a mano, sea con rodillos o a pistola. La estructura, en cuestión, es la habitual según las clases de riesgos 1 (interior sin humedad) y 2 (interior con humedad) de madera laminada de abeto o pino silvestre, es decir, un tejado o un forjado. En este punto, hagamos un alto y reflexionemos, ¿merece la pena?

No, por las siguientes razones:

1.- No se pueden barnizar aquéllas partes de las piezas que están tapadas por la construcción o son de difícil acceso. Por ejemplo: la cara superior de los pares, cabios o correas (si ya se colocó un cerramiento); la cara orientada a una pared de una viga o vigueta de borde en un forjado, etc. Por lo tanto, como no están tratadas, en el futuro, puede haber problemas por ataques de hongos o insectos.

2.- Con el tiempo, por el movimiento de la madera, las juntas tendrán un color más claro que en resto de las superficies de las piezas. El caso más habitual es con las tarimas machihembradas que, con las mermas, se verán parte de los machos de color claro.

3.- Con la brocha o rodillo, es fácil que aparezcan empalmes entre dos “pinceladas” si una pieza es muy larga y hay que moverse con andamio o escalera.

4.- Pérdida de tiempo. Se tarda más porque, en el caso de los tejados, hay que montar andamios; repasar zonas porque hay que corregir defectos (chorretones, empalmes, zonas sin tratar por olvidos); como es habitual que en las obras no haya suficiente espacio, hay que mover las piezas según las manos aplicadas, etc.

5.- Peligro de riesgos laborales, uso de escaleras inseguras, zonas de trabajo que fuercen posturas incómodas o de difícil equilibrio, etc.

6.- Sin tratar, la estructura de madera queda expuesta a la intemperie hasta que se coloque la cubierta. Con frecuencia, algunas piezas ya tienen el moho del azulado, y todas aquéllas expuestas al sol, tienen las superficies amarillentas. Por todo esto, obliga a un lijado dificultoso si se quiere una uniformidad de aspecto. Están los toldos …, pero no todo el mundo los coloca cuando es necesario.

7.- Y, la razón más importante como derivada de los dos puntos anteriores, no se aplica el proceso completo al querer quemar etapas más rápidamente – un tratamiento insecticida-fungicida con color y un acabado, que se describirá más adelante – cuando no se aplica el número de manos prescrito por el fabricante (tarimas a las que sólo se les da una mano, en la cara vista).

¿Entonces?

El proceso completo de un tratamiento insecticida-fungicida y un acabado tiene que aplicarse antes del montaje de la estructura. A pie de obra, o en el taller mediante una máquina de barnizado.

Siendo ésta última la mejor opción. Ya que:

  • Comodidad.
  • Uniformidad del barnizado en todas las piezas, ya que: se tratan todas las caras, se aplica la dosis y el espesor de película recomendados, etc.
  • Y, lo más importante, se puede exigir al fabricante un certificado de la aplicación y de los productos aplicados válido para las clases de riesgos y de uso según las condiciones de la obra.

¿Y cómo es el proceso de barnizado ideal?

Es un proceso transparente que deja ver el veteado de la madera, al contrario que los procesos opacos o lacados. Se aplican:

1º.- Una mano[1] de un impregnante con color en base agua con propiedades fungicidas[2] y antiultravioleta (con óxidos de hierro), para exteriores. Hay una carta de colores (alerce, castaño, caoba, roble, nogal, teca, etc.). Hay dos versiones: una, para coníferas, y otra, para frondosas ricas en taninos.

2º.- Dos manos de un acabado tixotrópico transparente al agua para exteriores, formulados con resinas acrílicas, e hidrófugo. Hay una carta de colores: alerce, teca, etc. Es muy recomendable el alerce (queda prácticamente transparente) o teca (da un toque algo rojizo al impregnante).

 

Es habitual que no se aplique el acabado ya que se piensa que es innecesario para interiores. Madera Estructural® recomienda su aplicación. Con el acabado aplicado, las manchas de tierra, cemento, yeso, etc., que se producen en el transporte y manipulación de las piezas, se limpian más fácilmente (y se arreglan mejor los arañazos: aplicación local de impregnante y acabado, matizando para que no se note el empalme con la zona de alrededor. Si sólo hay impregnante, se notaría el empalme).

Y, ¿un momento? ¿Para exteriores? ¿No estábamos hablando de las clases 1 y 2, de interiores?

Por la sencilla razón de que en un tejado hay piezas que están en el exterior de la edificación, aunque protegidas por la cubierta. Es el caso de canecillos, pares, etc.

Estructura de abeto laminado con impregnante acuoso de color nogal y un acabado acuoso de color teca.

Estructura de abeto laminado con impregnante acuoso de color nogal y un acabado acuoso de color teca.

 

 

[1] Hay marcas que obligan a aplicar dos manos de impregante con color. El abeto (especie picea abies) laminado, debido a su baja impregnabilidad, siempre hay que aplicar dos manos de impregnante o de fondo.

[2] Si por las condiciones de la obra lo requiere, se aplica una o dos manos de fondo insecticida y fungicida, como tratamiento preventivo.