Tras varios años montando tarimas de madera al exterior, la experiencia ha mostrado que:

  • Dependiendo del suelo que soporta la instalación:
    • Si es un suelo duro que está encima de una estancia habitable (una terraza) es muy recomendable que esté revestido con una impermeabilización (pintura de caucho, pintura de silicona, etc.).
    • Si es un suelo de tierra estabilizada, hay que colocar una manta geotextil permeable al agua que evite la intromisión de las malas hierbas.

Aquí se impone el uso de plots regulables que permite repartir el conjunto del peso de la construcción (el peso propio de una tarima de madera sobrepasa raramente los 30 kg/m² y, además, la estructura es flexible y solidaria) sin riesgo de hundimiento.

  • Si es de hormigón, lo más recomendable si se diseña una tarima en el exterior de la edificación, tiene que tener una pendiente mínima de 2%. Sería recomendable revestir la superficie de hormigón con una impermeabilización.
  • Plots de altura regulable.

Si es posible, es muy recomendable que haya un espacio por debajo de las tablas de tarima de, al menos, 120 mm para una mejor ventilación para secar más rápidamente la instalación. Sí, ya sabemos el problema de las terrazas, donde hay una altura bastante pequeña en los umbrales de las puertas de acceso desde la vivienda. Es un problema con el que hay que solucionar de la mejor manera y convivir…

Son muy recomendables si se instala una tarima en una terraza sobre un espacio habitable al no efectuar anclajes en el suelo, dejando flotante la instalación.

Los plots son mejores que las cuñas ya que ahorran mano de obra y posibles deficiencias (cuñas que se sueltan, uso de adhesivos no apropiados, etc.).

Plots

Si el pie del plot tiene un diámetro de 20 cm, evita que se dañe la manta geotextil y el hundimiento de la instalación en un suelo natural.

  • Rastreles de madera, tratada clase 4 o de madera tropical.

Deben tener más durabilidad que la tabla.

Hay un fabricante que comercializa rastreles de 40-80/60 mm laminados (clipJuAn®).

Son más recomendables los rastreles de madera tropical, ya que son más estables que los de madera de pino tratado clase 4.

 

Lo ideal es prescribir la misma madera, o el mismo material (caso de las maderas tecnológicas), tanto para los rastreles como para las tablas por el motivo de que tengan los mismos coeficientes de contracción y la misma durabilidad.

 

No cabe duda de que sería ideal emplear rastreles de aluminio por su excelente durabilidad, pero son bastante caros y dependen de una tecnología en concreto (como en el sistema Magnet de Eurocovering).

 

  • Protección de la cara superior de los rastreles frente a la intemperie con una lámina impermeable (bituminosa).

Muy recomendables si se usan los rastreles de madera de pino tratado clase 4.

Banda impermeable

 

  • Colocar doble rastrel donde las juntas de testa entre tablas.

Esto facilita una buena sujeción de las tablas precisamente en uno de los puntos críticos.

Lo que obliga a diseñar cuidadosamente la disposición de las juntas según las formas de la instalación y las longitudes disponibles, en almacén, de las tablas. Se trata de buscar un patrón que permita el menor desperdicio de material y, por ende, una mayor belleza de la instalación por la regularidad de las juntas.

  • Tablas de madera con un perfil rectangular con la cara superior ligeramente abombada. Con una anchura máxima de 90 ó 120 mm.

 

clip-juan

El perfil abombado permite que el agua se evacúe. Si se emplease un perfil rectangular habría más riesgo de que se ateje la tabla (dependiendo de la madera y otros factores, como una anchura excesiva de la tabla) y se estanque el agua, comprometiendo la durabilidad de la instalación. Es algo que hay que tener en cuenta, sobre todo, en instalaciones alrededor de las piscinas donde es frecuente que aparezcan manchas blanquecinas (por el agua proveniente de montañas calizas y clorada). Es, precisamente, en estas zonas blanquecinas donde más se deteriora el acabado y es más exigente el mantenimiento.

 

No se consideran adecuadas las grapas, sean de plástico (con el tiempo se deforman) o de acero inoxidable. Las tablas con regatas (ranuras en los cantos para alojar las alas de las grapas) terminan por rajarse, con frecuencia, en la madera que está debajo de las regatas.

Los sistemas anteriormente citados hacen posible poder cambiar una tabla defectuosa de la instalación con más facilidad.

Además, se evitan problemas con las grapas y sus tirafondos: a veces, hay que re-atornillarlos tiempo después, no quedan correctamente atornillados, unos más apretados que otros, posibles desperfectos al atornillar con más par de apriete, hay que ajustar la tabla a la grapa elegida (no todas las especies de madera son compatibles con las grapas), etc.

Magnet

Los sistemas Hapax, clipJuan y Terralock permiten algo muy importante: la ventilación entre la tabla y el rastrel, al dejar un espacio entre ellos. Y también: amortigua la pisada, desolidariza los rastreles de las tablas (reduciendo las variaciones dimensionales de las tablas y mejora la estabilidad de las mismas); y regulación del espacio entre tablas según se requiera.

 

En este punto, estos sistemas de fijación más un adecuado espacio entre el suelo y la tabla permiten el uso de tablas de especies de madera que cumpla con la clase de uso 3.2 (castaño, roble tratado[1], alerce, etc.).

 

Hay que insistir en la importancia de evacuar el agua de forma rápida. Es algo que lo lograremos con el uso de estos materiales y técnicas.

 

Aparte de esto, no deja de ser muy importante el cálculo de la sección de los rastreles; la sección de la tabla, anchura y espesor; y el número de plots por m², según los requisitos de la instalación (comercial o residencial). También se calcula la anchura de las juntas entre tablas, según la sección de la misma y otros factores como la zona climática, la humedad de equilibrio higroscópico. Son cuestiones que deben quedar en manos de técnicos competentes.

[1] El castaño y el roble son recomendables para instalaciones alrededor de las piscinas a causa del remonte de los taninos de estas especies.