¿Podemos considerar ecológicas las maderas tropicales y las maderas composite?

Consideremos la madera composite (WPC), ¿cuál es el coste de una tabla de WPC?

– virutas de madera, lo que significa su recogida de residuos en fábricas, triturado y transporte,

– los polímeros son productos derivados del petróleo, lo que significa su extracción, transporte de los países productores a las refinerías, y luego, transporte a las industrias químicas donde se sintetizan los polímeros,

– y extrusión de los perfiles, junto con otros tratamientos, y transporte internacional a los mercados de consumo.

 

¿Y el coste de una madera tropical?

– costes derivados de la corrupción política si la madera tiene un origen ilegal,

– degradación de los bosques tropicales por la excesiva tala. En Brasil es frecuente que los madereros talen en exceso con el fraude de sus cupos de madera.

– aserrado y su transporte internacional.

Observemos que, en el año pasado, 2015, hubo un tráfico de 500 millones de contenedores en las rutas marítimas de todo el mundo. Este trasiego planetario es tal que cualquier aspiración ambiental queda necesariamente descafeinada si se computan las emisiones del transporte.

 

Todo esto antes de colocar una sola tabla en una terraza y hacer nuestra pequeña contribución al cambio climático.

Pero, ¿cuál es el coste real?

Una auténtica fortuna.

Pero todavía no tenemos que pagar su coste real, es decir, la constante degradación mediante deforestación de los ecosistemas y el cambio climático, los procesos industriales, el impacto de las industrias petrolera y química y el transporte.

Es lo que los economistas llaman “externalidades”.

Tarde o temprano, tendremos que pagar el coste real de una tabla. Quizá no seremos nosotros, sino que lo harán nuestros hijos.

 

Dicho esto, en España podemos contribuir haciendo un mundo más sostenible y paliar los efectos del cambio climático (no creemos que se consiga reducir 2° C – lo acordado en la última cumbre -, más bien aumentará la temperatura 4° y hasta 6° C).

¿Qué podemos hacer? Pues consumamos las maderas que se listan a continuación y que consideramos como más ecológicas[1], y en un orden de más a menos:

  • Las maderas nacionales como el castaño, procedente de bosques del norte de España (Asturias y Galicia), y el roble, procedente de bosques de la vertiente atlántica de España. Son maderas calificadas como clase 2 de durabilidad biológica según la norma UNE EN 350-2.

Sierolam comercializa madera de castaño tanto para tarimas como para revestimientos al exterior.

Maderas García Varona comercializa madera de roble para revestimientos al exterior (y para entarimados al exterior, pero con tratamiento en autoclave).

 

Entarimado de castaño

Entarimado de castaño

 

Tablas de roble

Tablas de roble

 

En los últimos años, en España se está valorizando esta madera para usos estructurales (como madera laminada y contralaminada) y para el exterior (pero tratándola en autoclave). Hay bosques en el País Vasco, Cantabria, Asturias, El Bierzo (oeste de León), Valle de Mena (Burgos) y Galicia.

 

  • Se podría considerar el eucalipto rojo (Eucaliptus camaldulensis), utilizado en entarimados al exterior en Argentina, que se cultiva en Extremadura y Andalucía (y algo en las Islas Canarias). Si se emplea troncos de más de 30-35 años y un despiece radial, se consigue una estabilidad dimensional similar a la del haya.

 

Eucalipto colorado - decking en Argentina

Eucalipto colorado – entarimado en Argentina

 

El roble, el castaño y el eucalipto rojo son adecuadas para las clases de uso 3.1, basándose en tres factores, según el documento francés FD P 20-651:

  • Da igual que las condiciones climáticas sean húmedas (en A Coruña, Navarra y, en menor medida, Asturias, Cantabria y Guipúzcoa), moderadas (mayor parte de Galicia, Asturias, Cantabria País Vasco, norte de Navarra, Cataluña, La Rioja, diversas áreas de Castilla y León, etc.) o secas (la mayor parte del territorio español).
  • Las tablas para entarimados y fachadas al exterior tienen, habitualmente, un espesor menor o igual a 22 mm, tienen una masividad reducida. Es decir, se secan antes.
  • Como están muy expuestas a la intemperie, las tablas de un entarimado (y revestimiento) se colocan por encima del suelo y con un diseño constructivo que facilita el drenaje del agua. Mejor todavía, se podría mecanizar la cara superior de las tablas de entarimados para que quede ligeramente abombada facilitando el escurrimiento del agua.

Es decir, si se coloca el entarimado un poco más elevado de lo que habitualmente se hace en España con respecto al suelo con plots y los rastreles de la misma madera que las tablas – el roble y el castaño no deben estar en contacto con el suelo, sino  se oxidarían al ser maderas ácidas -; fijaciones ocultas que, además, separan la tabla del rastrel y bandas impermeables colocadas entre rastreles y tablas-), se tienen las condiciones para prescribir una de estas maderas nacionales que cumplan con las condiciones de la clase de uso 3.1. No es necesario emplear para las tablas de madera tratadas, maderas composites o maderas tropicales.

Estas maderas nacionales tienen poca energía gris: aserrado, moldurado, un tratamiento de acabado en fábrica (si se da el caso) y, el transporte, a nivel nacional.

 

  • La robinia (o falsa acacia), originaria de América del Norte. Se utiliza en España como árbol ornamental en calles, jardines, riberas de ríos, etc. Se la considera como una especie invasora en Europa, por su crecimiento rápido, toxicidad y ser competidora de otras plantas. Como especie maderera, la robinia es la 3ª especie en extensión de cultivos en el mundo, 3,2 millones de ha., después del chopo y el eucalipto. En Francia, hay 130.000 ha. en producción.

Según la norma EN-350-2 tiene una durabilidad de 1-2, muy durable-durable, siendo la única madera de bosques templados que puede utilizarse en situaciones de clase uso 4 (en contacto con el suelo). Es una madera medianamente estable a poco estable y, por tanto, se comercializa en tablas de 90 mm de ancho.

Resumiendo, posee características equivalentes a la teca, pero a un coste inferior del 40%.

Tabla de robinia

Tabla de robinia

 

  • El alerce, sin albura, es la única conífera genuinamente europea y durable, procedente de los bosques de Centroeuropa y de Siberia. Para la clase de uso 3.2. De grano fino y buena resistencia mecánica. Medianamente estable y resinosa. El siberiano es más durable y denso (620 – 720 Kg/m³).

El problema es su transporte internacional.

Tabla de alerce

Tabla de alerce

 

 

  • El Douglas, sin albura, es una conífera procedente de América del Norte, y se ha plantado en Francia en los Vosgos (420.000 ha.). El duramen es durable. Tiene buena resistencia mecánica y es estable dimensionalmente. Presenta nudos. Apta para las clases de uso 3.1.

El problema es su transporte internacional.

Entarimado de Douglas

Entarimado de Douglas

 

A continuación, podemos considerar otros productos si se requiere dureza y durabilidad:

 

  • El bambú, es una herbácea no una madera. Es un material muy duro y resistente. Es la especie que crece más rápido de la tierra: hasta un metro por día. De este modo, el bambú solo necesita de 5 a 6 años para madurar por completo; frente a los 70 años de un roble o los 100 del ipé (una especie tropical). La variedad de bambú empleada para fabricar suelos de parqué es el denominado bambú gigante o bambú ‘moso’, que crece en regiones tropicales. La mayor reserva mundial se encuentra en China y cada año se llegan a cortar hasta un tercio de las plantaciones, lo que equivale a su reforestación natural. De este modo, no es necesaria la replantación, como sucede en el caso de las maderas tradicionales que requieren la tala de los árboles. Si a ello le añadimos que el bambú absorbe, de promedio, un 30% más de CO2 que los árboles, quedan claras las ventajas medioambientales de este producto. Si atendemos a sus características más funcionales, el bambú de Moso Bamboo tiene una dureza de hasta 8,3 en los tests de Brinell, gracias a procesos de fabricación de prensado (adquiriendo una densidad de hasta 1.150 kg/m³ – versión Density, la más habitual en el mercado nacional-) y termotratado de los listones, que le aportan una dureza que supera a todas las variedades de madera (la jatoba, la madera más dura, tiene un 7,3). Viene aceitada de fábrica.

 

El problema es la energía gris necesaria para el prensado y termotratado y su transporte internacional desde China.

Últimamente, va teniendo mucha aceptación para suelos en España.

Tarima de bambú

Tarima de bambú

 

  • Resysta, la madera composite más natural y ecológica. Es un producto alemán. Tiene una composición de 60 % de cáscaras de arroz, 22 % de sal y 18 % de aceites minerales. Se usa en entarimados, revestimientos y ventanas. No le afecta el agua, no se agrieta ni astilla, no es atacable por los insectos y los hongos (clase 1 de durabilidad), extremadamente resistente al sol y al agua salada, alta resistencia al deslizamiento, bajos coeficientes de contracción y expansión, y muy bajo mantenimiento. Como tarima al exterior, tiene una garantía de 25 años en usos residenciales.

El problema es este 18 % de aceites minerales, la energía gris necesaria para extruir este material y el transporte. No obstante, es más ecológica que las otras maderas composites.

Entarimado de Resysta

Entarimado de Resysta

 

Ya sabemos lo que demanda el mercado. Si se quiere madera natural, estética y dureza: se eligen las tropicales. Si se quiere casi nulo mantenimiento: los composites. Y si se quiere un precio económico, las maderas tratadas en profundidad en autoclave (pino silvestre, pino radiata y pino marítimo).

En los países nórdicos existe el etiquetado ecológico Nordic Ecolabel con un apartado para las maderas durables. Sólo se incluyen aquéllas maderas durables que:

  • no sean tratadas con con metales o biocidas,
  • no causen problemas o que requieran un tratamiento especial en la fase de los residuos,
  • sean producidas de bosques sostenibles,
  • tengan suficiente durabilidad biológica.

Y no se incluyen las maderas composite (WPC) y aquéllas cuya superficie sean tratadas (p.e..: pintadas o teñidas). Para saber más pinche aquí.

 

Pero, insistamos en elegir las maderas nacionales (y se mejora la balanza de pagos por cuenta corriente de España).

 

 

[1] No consideraremos las que necesiten un tratamiento en autoclave.