La auténtica  pintura roja de Falun, que se usa desde el siglo XVI, contiene pigmentos de mineralización natural de la mina de Falun, en Suecia. A partir de su mineral pobre en cobre, se forma “la tierra roja”, que contiene un compuesto ocre de hierro muy raro, ácido de sílice y zinc (tiene un efecto conservante de la madera). La tierra se lava, se cuece y se muele para obtener un pigmento natural que permite obtener la pintura de Falun.

La pintura, con un bonito aspecto mate, es permeable y tiene cristales de gran diámetro de ácido de sílice que fragmentan y reflejan los rayos de luz. En la luz cálida de la noche, la pintura rojo de Falun se vuelve intensa y casi fluorescente.

Se aplicar la pintura en maderas no tratadas y no cepilladas, a brocha o a pistola.

La pintura contiene como ligantes: harina de trigo enriquecida con aceite de linaza, y como tintes: 8% a 20% de pigmentos de ocre, 6% a 12% de aceite de linaza, sulfato de hierro, y agua.

Los colores son: rojo, rojo claro, negro y gris.

Se aplica en dos capas delgadas: una de imprimación, utilizando la pintura Falun diluida en un 10-20% de agua; y otra final, sin diluir después de veinticuatro horas de espera.

Hay que pintar una zona de corrido, sin interrupciones, ya que la coloración de los pigmentos pueden variar ligeramente de una sesión a otra.

La pintura es de larga duración, unos 10 años, y fácil de mantener. De hecho, la pintura está destinada a ser un revestimiento renovable. Es el momento de repintar cuando el pigmento muestra signos de pérdida en la superficie. Cuando esto ocurre, la superficie necesita un duro cepillado antes de repintar.

La pintura tiene un bajo impacto medioambiental.

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Imagen de falurodfarg.com

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