Cuando se decide construir o rehabilitar una estructura de madera, no pocas veces la gente no analiza en profundidad qué madera elegir: si una madera maciza (MME, madera maciza escuadrada, o MAE, madera aserrada estructural) o una madera laminada (MLE, madera laminada encolada, aunque aquí podemos englobar las diversas maderas de ingeniería –engineered wood-, tales como la madera microlaminada, la madera contralaminada, etc).

 

A continuación, se exponen las ventajas de cada material:

 

  • Ventajas de la madera maciza:

 

  • La MME es estéticamente mejor porque muestra toda la belleza de la madera: la dirección de las fibras, los nudos, el duramen, diferentes tonos, etc.
  • En restauraciones es obligada la MME.
  • Es más barata que la MLE, si hablamos de clases bajas o sin certificar.
  • La MME es un recurso nacional disponible.
  • Para usos en exteriores, clases de uso 3 y 4, hay disponibilidad de maderas como el pino silvestre tratado en profundidad.

 

Madera aserrada estructural

Madera maciza escuadrada

 

  • Ventajas de la madera laminada:

 

  • La MLE ofrece barras de cualquier longitud, hasta 24 m, mientras que con la MME está limitada a longitudes habituales de 5,4; 6; 7 u 8 m de longitud.
  • La MLE es más estable dimensionalmente.
  • La MLE es muy resistente con un bajo peso propio.
  • Gran versatilidad con la MLE a la hora de diseñar una estructura en cuanto a las escuadrías.
  • La MLE está certificada en cuanto a clase de resistencia y procedencia. La MLE favorece la construcción sostenible ya que se aprovecha más la madera de un árbol al usar tablas más pequeñas. En MME, para sacar una viga de 200 x 200 mm se consume un árbol, y los costeros que quedasen podrían no ser aprovechables. En MLE, para obtener la misma viga, aunque se consumen varios árboles, se aprovechan las piezas más pequeñas para fabricar vigas de secciones más pequeñas y, por ende, se optimizan más todos esos árboles.
Madera laminada encolada de abeto

Madera laminada encolada de abeto

Ahora, los inconvenientes de estos materiales:

 

  • Inconvenientes de la madera maciza:
  • En la MME, cuanto más grande es la sección, más grandes son las fendas. Puede que en un suministro de madera maciza, ésta esté verde o con un contenido de humedad mayor que la del equilibrio higroscópico de la obra, con la consiguiente aparición de fendas de secado. En cambio, con la MLE se suministra con un contenido de humedad del 9 al 13%. Aparecerán fendas, pero mucho menores.
  • En MME, la hay con o sin certificaciones, y lo habitual es sin certificaciones. La MME certificada es más cara porque es más costoso seleccionar la madera maciza. Al final, el coste de la MME es superior al de la MLE, y los plazos de entrega pueden ser superiores. En cambio, con la MME por la poca variedad en el mercado, nos obliga a consumir más madera. Si en un forjado, el cálculo exige una sección de 120 x 200 mm, la tendremos en MLE, pero en MME nos iremos a 140 x 200 mm, no hay 120 x 200 mm.

 

  • Inconvenientes de la madera laminada:
  • Puede no gustar estéticamente porque se ven las láminas (grueso de 33 a 45 mm).
  • Su procedencia extranjera, siendo habitual que su origen sea Alemania, Austria, Finlandia o Francia, afectando a nuestra balanza de pagos nacional. Esto empieza a ser relativo gracias a las investigaciones que se hacen en España. Por ejemplo, el proyecto Woodtech con la MLE de pino carrasco (pinus halepensis). O el uso del pino radiata (pinus radiata D. Don) en el País Vasco, como MLE o madera contralaminada (CLT).
  • Si se piensa en la MLE más habitual en el mercado: la MLE de abeto (picea abies), sólo se puede usar para las clases de uso 1 (sólo interiores) y 2 (exterior pero bajo cubierto, con ciertas condiciones), ya que el abeto no es impregnable. Para las clases de uso 3 (al exterior y sin contacto con el suelo) y 4 (al exterior y en contacto con el suelo), hay que emplear MLE de pino o de abeto Douglas (pino Oregón), que se pueden tratar en profundidad en autoclaves.

 

 

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